jueves, 28 de abril de 2011



El misterio de la cripta embrujada es un libro escrito por Eduardo Mendoza, publicado por primera vez en Barcelona en el año 1979, y su última edición fue en 2008, por la editorial Seix Barral. La edición del 2006, que es la que yo tengo, consta de 208 páginas divididas en diecinueve capítulos y una nota del autor escrita al principio del libro.

Eduardo Mendoza, nacido en Barcelona en 1943, estudió derecho en el colegio religioso de los Hermanos Maristas. Tras terminar su carrera obtuvo un trabajo en un banco, en el que ejerció hasta 1973, año en el que se trasladó a Nueva York para trabajar de traductor en la ONU. Una vez allí procuró divertirse escribiendo, y ese intento resultó en la novela que tenemos entre manos.

El autor ya se había dado a conocer en 1975, cuando publicó la novela La verdad sobre el caso Savolta, con la que recibió el Premio a la Crítica. Además de estas novelas, el autor también ha publicado, entre otros muchos libros, El laberinto de las aceitunas (1982), La ciudad de los prodigios (1986), o La isla inaudita (1989). En 2010, Mendoza obtuvo con su obra Riña de gatos el Premio Planeta.

El misterio de la cripta embrujada gira en torno a una investigación llevada a cabo por un demente, en la que se indaga la desaparición de una niña del Colegio de las Madres Lazaristas de San Gervasio. Eduardo Mendoza se vale de esta pesquisa detectivesca en clave de farsa para mostrarnos la situación postfranquista en España y para señalar las diferencias entre las clases sociales de la época, acentuando en el dominio de los ricos sobre los pobres.

La novela comienza con la liberación del protagonista del manicomio en el que estaba interno debido a sus problemas psicológicos. Se le propone la idea de salir del manicomio a cambio de investigar el caso de una niña que había desaparecido del Colegio de las Madres Lazaristas de San Gervasio, un colegio de monjas. La preocupación del detective Flores, en cambio, no proviene sólo de esta última desaparición, ya que el mismo caso se había dado seis años atrás, aunque en aquel entonces la investigación se había dejado de lado. El anonimato del protagonista es lo que impulsa a Flores a ofrecerle el trabajo, vendiéndole la indagación a modo de prueba para mostrar su cordura y así evidenciar que se merece la libertad. Convertido en detective, el protagonista comienza a buscar pruebas y pistas que le ayuden a resolver este caso, rastreando las calles de Barcelona y de otros lugares. En su búsqueda, el protagonista choca con varios incidentes y así conoce a nuevas personas, entre ellas Mercedes, con la que entabla una estrecha amistad. Estos sucesos inesperados conducen poco a poco al nuevo detective a dar con la respuesta y a resolver el caso, pero no sin tener que hacer frente a ciertos acontecimientos que llenan la novela de intriga y suspense. Valiéndose de este escenario y del humor, Mendoza nos introduce a una España en mitad de la transición y nos muestra así los poderes de las clases altas de la sociedad.

El protagonista de esta novela, como ya he mencionado antes, es cliente de un manicomio en el que lleva interno ya bastante tiempo, tanto por sus problemas psicológicos como por sus tendencias delictivas. En el libro no se facilita el nombre de este personaje, aunque, por lo que cuenta, lo quisieron bautizar con el nombre Loquelvientosellevó. La calle fue su única maestra, y de ahí viene su incultura. Había crecido junto a su hermana, de la que de niño se hacía cargo, y la introdujo en el mundo de la prostitución. El protagonista varía de personalidad durante la novela, de manera que en algunos momentos se ve que está loco, pero en otros se comporta con normalidad.

En sus investigaciones, el protagonista se cruza con Mercedes Negrer, personaje que en la segunda mitad del libro obtiene un papel importante. Esta joven ayuda al protagonista a hallar muchas respuestas, ya que había sido íntima amiga de Isabel Peraplana, la muchacha que había desaparecido seis años atrás. Esta mujer de carácter fuerte es la que relata todo lo que aconteció en la desaparición de su amiga, y así coopera en la indagación. Había estudiado junto con Isabel en el colegio de las Madres Lazaristas hasta el quinto curso, en el que ocurrió la evanescencia de su amiga y tras la cual ambas fueron expulsadas del colegio. Mercedes, por su parte, se vio obligada a exiliar, y así se mantuvo, lejos de Barcelona, hasta que el protagonista se cruzó en su vida.

El comisario Flores también tiene un papel muy importante en la obra. Es este quien le pide al protagonista que se involucre en el caso, y aunque es él quien debe resolverlo. Se preocupa demasiado por la opinión pública, y por ello no quiere que se le vea husmeando en ese caso y en las propiedades de gente poderosa y adinerada. En definitiva, Flores es la imagen de un policía franquista.

La mayor parte del relato transcurre en las calles de Barcelona, donde vive el protagonista tras su emancipación. Aunque la novela comienza en el sanatorio, el terreno se amplía cuando libera al protagonista, llegando hasta el pueblito alejado donde se aloja Mercedes. La última parte del libro tiene lugar en el colegio de las Madres Lazaristas, exactamente en la cripta de este.

En cuanto a la estructura, se mantiene bastante lineal, aunque de vez en cuando aparezcan algunos saltos en el tiempo para esclarecer lo que había ocurrido anteriormente y que tiene relevancia con la historia. Estos cambios en el tiempo, sin embargo, están hechos de forma clara, y nos ayudan a comprender mejor la investigación. La acción transcurre cronológicamente, comenzando en la liberación del protagonista, en la época de la transición en España (la historia se sitúa aproximadamente en el año 1977), y terminando con el caso resuelto.

La historia está narrada en primera persona, en boca del protagonista. De esta manera, este nos relata todos sus pensamientos y sentimientos, y así aclara y razona sus acciones desde su propio punto de vista.

Me ha parecido que esta novela trata un tema bastante ordinario, pero el tono sarcástico le proporciona originalidad al libro. Simplemente leyendo el título y sin conocer la prosa de Mendoza, se podría pensar que se trata de una novela policíaca, y, aunque mantenga el suspense característico de estas, se aleja de este género con un humor propio de este escritor. Así en libro intriga a la vez que divierte, y en muchas ocasiones me ha sacado una sonrisa.

El uso de un narrador-protagonista es también todo un acierto. Y es que de esta manera, el lector es capaz de entender por qué el protagonista toma las decisiones que toma, y nos ayuda a comprender, aunque sea de lejos, el razonamiento y los pensamientos de este. A pesar de ser un demente sin estudios, en algunos momentos (sobre todo cuando se dirige al comisario o a gente de poder) utiliza un vocabulario culto y distinguido.

Además, me a gustado su escritura, ya que no entra en demasiados detalles a la hora de describir escenarios y personajes, y centra la narración el los hechos y las acciones, de manera que el libro se hace más ameno y fácil de leer.

Reconozco que al principio el libro me pareció difícil de seguir, ya que entraba en la acción sin haber presentado al protagonista, y de hecho, no se le presenta asta el final del tercer capítulo. Pero a pesar de esa confusión del principio, el libro fue captando mi atención a medida que avanzaba en mi lectura, ya que la rapidez con la que trascurren las acciones me intrigaron y eso hizo que me enganchara a la novela.

En resumen, este libro me a gustado mucho debido a la sencillez del tema y al tono humorístico que hacen que el libro sea liviano, entretenido y divertido.